En el club atlético Santa Paula, la pasada semana se llevó adelante una doble jornada de capacitación para los jugadores de básquet de la entidad deportiva, entendiendo que la tecnificación en el básquetbol es el puntapié inicial para el desarrollo de quienes aspiran a futuro en el deporte.

El desarrollador Tomás Martínez estudió nuevas técnicas de entrenamiento del deporte en Michigan, EE.UU., sobre diferentes tendencias en el dribbling, la habilidad personal y el entrenamiento físico de los basquetbolistas, y el pasado lunes 7 estuvo en la institución de calle Mitre con la idea «de poder motivar y traer nuevos dribles y hacer que los jugadores sigan motivándose, y preparándose a sí mismos».

Martínez, quien ha tenido mucho contacto con Sebastián Uranga, entendió que «en Argentina siempre hubo un desnivel en cuestiones de rendimiento, obviamente que los jugadores los principales problemas que tienen son físicos o de motivación. Muchos dejan la competencia porque se frustran, porque no encuentran motivación o porque no tienen un plan de entrenamiento, y a veces ese rendimiento se refleja en los resultados. Yo creo que la Argentina tiene el problema que es una cultura resultadista, y yo pienso que hay que apostar mucho más a un rendimiento de jugadores con un proyecto a corto, a mediano y a largo plazo que dé resultados a futuro. Creo que hay que hacer menos trabajo en video y más trabajo en cancha, capacitarlos más físicamente, técnicamente y poder construir y formar jugadores en el tiempo».

 

La segunda, con «Volcán» y «Cotto»

Por otra parte, el viernes 11, la capacitación fue con Miguel «Volcán» Sánchez y José Cottonaro.

«Para mí es un verdadero placer… Gracias a Sebastián (Uranga), a los dirigentes del club por haberme invitado a esta jornada con José (Cottonaro), Paul (Minzer) y el mismo Sebastián, y a poder compartir un tiempo relacionado con el básquet y el liderazgo», fueron las palabras de Miguel «Volcán» Sánchez, quien fuera técnico de la institución en los años ’90.

«Cuando estacioné en la vereda, me vinieron a la mente diferente sensaciones… Pasaron unos años y todo va cambiando, todo ha mejorado, el estadio se mantiene y también se sigue creciendo. Los límites de la ciudad hace que mantener un club como éste no sea tan fácil, entonces creo que hay una muy buena iniciativa. La pileta está mejor, los tableros de acrílicos en la cancha de afuera y el salón de adelante, lo que marca un progreso y es cosa que me alegra mucho», agregó.

También hizo referencia al crecimiento de la selección argentina, que la llevó a conseguir un logro como la Medalla Dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas: «Hay una suma de factores. La habilidad está en Argentina. Y a eso sumado la característica de la competencia y la habilidad del jugador hizo que muchos chicos pudieran emigrar a otros países». En este contexto contó que «estuve en Italia ocho años y en un momento había 257 jugadores de básquet desde la C2 a la A1. Eso hizo que el talento sudamericano madurara en Europa y llegara a la NBA. Es una suma de factores pero tiene un nombre propio en León (Najnudel) que creó la competencia en Argentina, pero tiene muchísimos otros nombres de la gente que lo hizo día a día y que lo llevó adelante con mucho esfuerzo, porque a la larga el básquet es pasión, no es otra cosa».

Por su parte, José Cottonaro hizo referencia al tipo de entrenamiento que encabezaron con «Volcan» Sánchez explicando que «fue parte técnica y estratégica en defensa y ofensiva. Se trabajó sobre los conciertos individuales ofensivos tanto en perimetrales como en pivot, después se hizo un trabajo de posición defensiva de 1 contra 0 para terminar en 1 contra 1, y para terminar un 4 contra 4 complementando con una rotación que en este momento se usa en romper y descargar, viendo cómo compensar esa situación».

Cottonaro describió su sensación de volver a ingresar al Víctor Comelli al señalar: «Es la vida, he dejado años y sudor. Realmente estoy contentísimo porque es lo que a uno le gusta, y con uno de los mejores entrenadores que hubo en Argentina, con quien tuve el honor de trabajar en el Chaco».

Asimismo destacó el nivel de los jóvenes jugadores «con una buena proyección a futuro. Si la cantera no se termina, esto va a seguir creciendo y van a llegar a Primera, y podrán estar como Manuel y Tomás Vottero, y como Gino Mainardi, que salieron de las inferiores, y que es lo que están buscando los dirigentes».