En el Club Ceci, la Asociación Centro Santafesina de Voleibol (ACESVO) organizó una jornada técnica para entrenadores de la disciplina, contando con la disertación de dos referentes de este deporte: Isabel Margaria y Mario «Chefa» Palacio.

«Esta jornada estuvo apuntada a los profes de la Asociación, fundamentalmente para enriquecer conocimientos y apuntalar lo que venimos trabajando, sobre todo porque muchos profes nuevos en el trabajo del mini voley. Tuvimos el placer de contar con dos grandes profes que nos pueden venir a dar una mano y hacer un aporte por demás de interesante. A la mañana trabajó Isabel y por la tarde, el «Chefa», que ya realizó un trabajo más específico de fundamentos», sostuvo Marcelo Beltramino, presidente de ACESVO, para luego dar paso a los disertantes.

 

Margaria: la importancia del mini voley para el niño y la familia

«En primer lugar agradezco a Marcelo esta posibilidad, porque te llena un poco el alma que vos veas que toda la tribuna que estaba, se mantuvo atenta a lo que vos querías, a lo que vos hacías, se entusiasmaba. Habla bien de la posibilidad que tenemos de que esto resurja. Lo mío es básicamente mini voley, siempre me gustó trabajar en mini pero desde una parte más jugada, o sea, muchos juegos relacionados con técnica y metodología», sostuvo Margaria, entendiendo que el mini voley «es encuentro, es social, es un lugar de esparcimiento, un lugar donde se encuentra la familia. Y lo que apuntamos es a eso: a que el chico se quede en el club, que traiga a la familia y si puede elegir el voley, mejor».

En edades tempranas, «lo más rescatable es que el chico venga al club, se mueva, porque desgraciadamente de nuestros niños te dicen que va a inglés, va a guitarra, va a lo otro… Eso está bien, pero sigue sentado, y hay que darle también la posibilidad de que se mueva. Cualquier deporte en la edad de iniciación, 6, 7, 8, 9 años, es lo mejor que le podemos brindar. Y si ese deporte que le brindamos es en una forma jugada, donde él pueda relacionarse, pueda crear, porque ese es otro problema que tienen nuestros niños, que están acostumbrados a que el celular les da todo y no son capaces de crear, entonces esto es una forma de que también el chico vaya creciendo y se vaya desarrollando».

Margaria planteó que «técnica y juego son dos cosas completamente diferentes, si bien las podés hacer juntas… En los chiquititos, en la parte de formación, la técnica tiene que venir enganchada con el juego. Pero con los más grandes es al revés. Vos tenés que tener técnica y gracias a esa técnica vas a jugar, porque los objetivos son diferentes. Yo lo que quiero es que con el juego, el chico vaya incorporando la técnica, pero no lo voy a tener 10 minutos contra la pared haciendo golpe de arriba porque no va a venir más. El juego es la mejor materia que tenemos nosotros para que el chico se quede».

Finalmente, remarcó por un lado que «vos tenés que atraerlo al papá, porque el papá es quien lo va a traer al club. Ahora, cómo atraemos el papá es el tema», y por otro «lo que yo le digo a los técnicos de Primera, que si no fuera por nosotros, ustedes no juegan. O sea, si vos abajo no haces un buen trabajo en mini, no tenemos nada para llegar arriba. Lo que no hay que dejar es que el deporte muera en el mini voley, que es la base de la pirámide para llegar justamente arriba con los mejores jugadores».

 

Palacio: «Tiene que estar todo de la mano: familia, deporte y la organización de ese deporte» 

Referente del voley regional, Mario «Chefa» Palacio se refirió «al voleibol sobre todo relacionado a fundamentos, al sistema de juego, y después a todo lo que es competencia y a la buena relación que tiene que haber entre los entrenadores, los jugadores y la Asociación, porque todo lo hace para el crecimiento de nuestro deporte».

Palacio entendió que para estas charlas, lo mejor «es hacerlo con jugadores, sobre todo con jugadores de divisiones menores, inferiores, porque es donde directamente hay que hacer hincapié y nosotros, en el caso mío que estoy en Central San Carlos desde hace 50 años, apuntamos directamente a las divisiones inferiores».

Con tantos años de experiencia, «Chefa» remarcó qué «tiene que estar todo de la mano, ¿no? La familia, el deporte, y la organización del deporte. Nosotros los profesores principalmente adecuarnos a las circunstancias, yo ya me tuve que adecuar como cuatro décadas adentro de lo que es esto. Y después todo lo relacionado al bienestar del chico o de la chica, en este caso tengo 50 años de experiencia en femenino y hoy tengo la suerte de estar trabajando con un grupo muy grande, porque somos ocho en el club y dentro de los ocho está mi hija, la menor, que es entrenadora… Tratamos en lo posible de que la familia esté conforme, contenta, convencida, que nos acompañe en todo y nosotros tratar de volcarle al jugador, una estabilidad dentro de lo que es nuestro deporte, que es demasiado inestable porque está de la mano con la parte económica. Entonces hay momentos y épocas que se tienen grandes logros y grandes triunfos y hay épocas en que no, estamos en capas caídas, con poca gente, con asistencia a menores, por una cuestión de costos». «Hoy se complica mucho la competencia, siempre dijimos que la competencia es la base de cualquier tipo de deporte y en el caso nuestro ni hablar, estamos hablando de que un chico para que esté bien desarrollado tiene que estar entre los 80 y 100 partidos por año y hoy eso está de la mano de un muy buen caudal económico«, que a veces no se tiene, añadió.

Además, también analizó la competencia en divisiones superiores, «el tema de que los chicos llegan a los 18 y se van a estudiar afuera es una lógica del interior, yo lo estoy viviendo porque estoy formando parte de la Asociación Santafesina de Voley y todas las instituciones de los pueblos tienen esa problemática, salvo aquellos que tienen la suerte de contar con universidades. Hoy en San Carlos hay un nivel terciario que nos permite sostener algunas niñas que se quedan, pero la mayoría se va a estudiar y entonces ahí es donde pierde el lazo con el club y fundamentalmente con el deporte, salvo que tengan muy buen nivel y lleguen a los clubes de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, pero son muy pocas. Tenemos a Anto Fortuna, que tenemos la suerte de que jugó mucho tiempo en el club (Central San Carlos), pasó por San Lorenzo y de ahí a la selección argentina y entonces se fue a Europa, con una representatividad que a nosotros nos pone un poquito orgullosos, pero también nos marca una vara como para que sigamos trabajando bien».

«Repito», concluyó, «los profesores van a tener que adaptarse a los tiempos, lógicamente, hoy no es como antes que había una fórmula militar, porque los de antes nos educamos con el ejército, con un horario estricto, con diferentes situaciones estrictas que hoy ya uno es mucho menos exigente en ese aspecto, y hay que adaptarse mucho a las necesidades de las chicas, de los padres y de la familia, lo que a muchos nos cuesta pero hay que tratar de flexibilizar y tener una muñeca muy especial para todo esto».